Parece que este Blog se hace mucho de rogar, ¿no?. Quizás intente escribir cuando realmente esté segura de saber de lo que escribo. Aaay vaya por Dios, me hago responsable, osea vieja.
Hoy os voy a hablar de otra cosa vulgar a simple vista. Qué escucho mientras hago como que estudio.
Ahora mismo tengo puesto Rebel Rouser. Para todos aquellos que me conozcan, sabrán que me encanta esta canción. Forma parte de la maravillosa BSO de Forest Gump. Y, habiendo tantos temazos en esta banda sonora, ¿por qué éste tema?.
No tiene letra. Tiene ritmo desde el principio hasta el final... y va in crescendo. Hay una guitarra, una batería, un pequeño coro... y un ronco saxofón. COn muuy poco consigue desatarme completamente y sacarme de mis casillas en el sentido más positivo de la palabra.
Para todos aquellos que me conozcan un poco más, sabrán que la pongo a todo volumen en muy pocas ocasiones. No es de esas canciones que me aburra de escuchar. La pongo solamente cuando recibo una noticia de las mías, de las "surrealistas"... y esta música, saca mi mayor sonrisa. Si recordáis, es la que suena justo cuando Forest Gump entra a la Universidad, y en ese instante, el ojeador del equipo de rugby lo ve correr, cómo no. Le pregunta a alguien que estaba cerca :
-¿Quién es ese tío?
-Es Forest Gump, el tonto del pueblo, señor.
-Será un tonto, pero ...¡¡¡CÓMO CORRE!!!
Y empieza a sonar esta canción, mientras Forest ya ataviado con el casco y demás cruza el campo. Una pancarta del estadio se despliega ante conseguir un punto:
STOP FOREST!
Y en cambio, él, sigue corriendo. Porque corre, y corre mucho y bien. Pero no sabe por qué. No sabe cuándo ha de parar. No hará mucho que me sentí como Forest Gump, de nuevo. Y es entonces cuando pongo esta canción.
Es algo que da igual dónde esté, en Alcalá, en Sevilla, en Almería... y aunque no siempre sentirse como Forrest Gump sea bueno, tampoco es necesariamente malo.
Hay otros días en cambio, que me siento identificada con otra canción de esta misma Banda Sonora. Es opuesto completamente.
El pequeño Forest, el cual está hasta el moño de que se rían de él por ser ¿diferente? (ojalá fuera yo la mitad que él, sinceramente) se lanza a intentar correr...huyendo de un par de gilipollas que le tiran piedras. Total, la vida misma, que es similar en España, en América, en Guadix y en Alcalá.
Así que lo que todo empieza con 3 o 4 notas tenues de violines y algún instrumento de viento que no termino de conocer... después, van entrando más violines, un piano... hasta que se produce la eclosión.
Como recordaréis, Forrest rompe a correr. Y sí, rompe, porque deja por el camino todas las prótesis que le ayudaban a intentar corregir su defecto y ser normal. Resultó que era más que normal, estaba por encima del resto. Y me gusta, porque él jamás lo notó, y nunca se enorgulleció de ello.
Hay días en los que a mí también me gustaría echar a correr para descubrir que efectivamente, no tengo por qué ser como el resto...pero claro, también para sentirme mejor. Ya lo decía su amada Jenny, "Querido Dios, conviérteme en pájaro para que pueda volar muy, muuuy lejos de aquí". Frase que me llegó desde la primera vez que ví esta película, con la tierna edad de seis años.
Muchas cosas quedaban entonces indescifrables... pero hace dos años que escucho la Banda Sonora, y muchas siguen igual. Otras las he interiorizado de tal modo que me parecen el mejor ejemplo de la vida misma en el cine.
Hoy, tras recibir noticias surrealistas, que me despiertan una sonrisa y me hacen sorprenderme un poco más de lo divertida que es la vida, es de esos días en que me pongo la música a todo volumen, y suena Rebel Rouser, suena Run Forrest Run, Love of Lesbian... y me divierto, dentro de lo que puedo, pensando en cómo mi vida está escrita a base de retales de fragmentos musicales.
Supongo que esa imagen que nos ponen siempre de un corazón con cicatrices es completamente cierta. Lo que pasa es que uniendo unas partes y otras, además de hilo, hay pentagramas... que nos hacen seguir manteniendo aun el alma con vida. Y además, nos hacen asociar cada segundo y cada parpadeo, con un fragmento musical.
Un saludo a todos los que en época de exámenes prefieren hacer cualquier cosa en el mundo antes que estudiar, como por ejemplo, contemplar nuestras vidas a la luz del Flexo.
Sigo sintiéndome en la misma -carrera- eterna en la que se sentía Forrest Gump. Ninguno de los dos tenemos meta. Corremos porque nos apetece. Y el día que no nos apetezca... dejaremos de correr. Y me dedicaré a jugar al Ping Pong.
Rebel Rouser Power!