sábado, 7 de julio de 2012

Sexta y Última entrada: Almería

Mi padre me contó que cuando mi madre tenía mi edad, estaba obsesionada con el Cine. A mí me llamó mucho la atención ese comentario, pues desde hace dos años (aproximadamente) veo una película diaria. No sé si lo que os voy a decir tiene sentido para vosotros, para mí sí, y me atrevo a compartirlo con vosotros porque creo que al final, la vida, nosotros, somos eso. Esa retroalimentación, esas confesiones en las que nos atrevemos a desvelar que efectivamente, tenemos veinte, trenta, cuarenta escenas (de películas, de teatro, pasajes de literatura, trozos de canciones, poesías) en nuestra mente, y el Universo conspira para que todo ello, conecte con nuestra vida. Y conocer las conxiones de los demás, es muy divertido a la par que interesante. Puede ayudarnos a comprender cómo viven la vida los demás. ¿Habéis escuchado el Segundo Movimiento de la Sinfonía número 7 de Beethoven?. El curso pasado tuve la suerte de realizar una asignatura llamada "Historia de la Música", perteneciente a la carrera "Historia del Arte", en la Universidad de Sevilla. Y aunque para mí , supuestamente, era de Libre Elección... he de decir que como todo lo bueno, está siempre presente desde ese día en que decidí matricularme. He aprendido a saber amortiguar muchos sentimientos de mi vida con esos conocimientos. No fue en esas clases donde conocí esta obra, sino en la Película "El discurso del Rey".¿La habéis visto?. Hace exactamente seis días que regresé de Alcalá. No seré melodramática, no la he abandonado para siempre, pero lo llevo en la sangre, inevitablemente, me produce cierta melancolía pensar que a veces la vida es simplemente la casualidad de que se junte un lugar mágico, un buen grupo de amigos, unas clases divertidas, una persona especial. Es ese pequeño escalón de diferencia entre la gente que sabe disfrutar la vida de verdad y los que lo hacen pero les cuesta un precio, y yo estoy en ese segundo grupo, pensando en cómo la felicidad puede ser una mezcla entre casualidad ¿se llamará así? y el destino. Ese día, domingo, yo estaba especialmente intranquila. No había pegado ojo en el vacío cuarto (¡hasta con eco!), y cuando dejamos atrás la Provincia de Madrid, me invadió el terror. Seguramente sea poco valiente, la gente pasa de etapa saboreando lo mejor de una y esperando lo mejor de la siguiente, pero a mí ese salto se me hace inmenso. Y hubo un momento de silencio en mi coche. -"No te preocues, volverás". -"Lo sé, no es eso lo que me preocupa". Y ahí, se produjo una conexión. Una conexión que tiene por Banda Sonora el segundo movimiento de la Sinfonía que os he citado, y la escena final del Discurso del Rey. Lo siento si os lo desgrano, pero evidentemente, el Rey aprende a luchar contra su tartamudez. ¿Y por qué se produjo esta conexión?. Es curioso, ha sido mi primera conexión prolongada en el tiempo. En ese coche, con esos acordes en mi cabeza, los paisajes desérticos andaluces fluyendo, pude recordar nítidamente al Rey,andando por el pasillo de Palacio, acercándose hasta el micrófono para leer su discurso. ¿Qué sintió Jorge Sexto?. Seguramente miró por las ventanas de palacio, viendo paisajes familiares sucederse. Y seguramente anduvo a un compás parecido al que la sinfonía tiene. Seguro su mujer, le agarró del brazo y le dijo "todo saldrá bien". Y seguro que él pensó "en el fondo, no es eso lo que me preocupa". Y hasta ahí quedó ese momento. Unas horas más tarde, ya estaba en Almería y me invadió una euforia momentánea al oler la sal (no, no es algo muy de Lorca, cualquier persona de Costa es capaz de olerla en el aire). Saludando, entrando y saliendo de las habitaciones, viendo fotos, recibiendo alguna que otra llamada. Y pensé que sería el momento idóneo de escribir la última entrada de este Blog: sí, diciendo que ya estoy en Almería, que es mi tierra y que me conmueve pisarla tras cuatro meses sin saber nada de ella. Después, reflexioné un poco, y comprendí que esa euforia bajaría (como ocurrió), que echaría de menos Alcalá (como ocurrió) y que el momento sería en uno tal que éste. Tengo de nuevo esta burbuja que es mi cuarto, preparada para verme entrar y salir. Llevo ya seis días en mi casa. Y por fin, he decidido sentarme un rato a simplemente, escuchar música, e intencionadamente, he buscado esa sinfonía. Ahora sé lo que pensó Jorge Sexto. Entró a esa habitación familiar, como lo es la mía. Miró al micrófono, su mayor pánico; como yo he mirado tantos recuerdos. Lanzó su discurso, igual que yo he comenzado a andar mis pasos de nuevo en Almería. Terminó y se quedó unos segundos en silencio, como yo hoy he parado y he decidido sentarme a simplemente, escuchar. Y ahí, seguramente visualizó el inicio de algo. Había aprendido a luchar contra su tartamudez, había conseguido por una vez, hacer algo bien, algo que lo llevaba persiguiendo mucho tiempo. ¿Acaso nadie más siente que huye de lo que hace?. Y seguramente, sintió de nuevo el mismo miedo que sintiría mientras recorría los pasillos hacia la habitación, pero ésta vez algo distinto, pues ahora sabe que es capaz. Que ha vuelto a luchar, pero que ha vuelto a ganar. Y cuando algo así se inyecta en nuestro corazón, nos hace diferentes , fuertes, valientes a los ojos de los demás, a nuestros propios ojos. Sinceramente, Sevilla. Creo que he vuelto a retomarte el respeto que en Alcalá te perdí. Pero también sé que si te he ganado una vez, ahora te puedo ganar siempre. Ha sido un placer escribir estas seis crónicas durante mi estancia de nueve meses en Alcalá. Y ha sido un placer compartir todas mis conexiones con vosotros, lectores silenciosos que no pasivos. "Somos toda la Música que escuchamos, somos todos los libros que leemos, todas las películas que vemos y todo el Arte que maduramos".

miércoles, 23 de mayo de 2012

Quinta entrada: Vecina del Quinto, estás nominada

El otro día estuve pensando que es muy fácil saber a qué lugar no correspondes, pero en cambio es muy difícil saber a cuál sí. ¿Qué está suponiendo Alcalá en mi vida?. Sí señores, porque ya se han acabado las clases en mi nueva Escuela, y atravieso esa etapa en la que abandono la silla para comer/merendar/cenar/ir al dentista. Y ésto, sólo me provoca pensar, pensar y pensar. Y como soy una egocéntrica, sólo pienso en mí misma. Pienso en si me quedaré aquí, si no, si volveré y lloraré nada más oler el olor especial de Sevilla, pienso en si aguantaré los 45 grados a la sombra, si aprenderé más sitios aparte de puerta Jerez para quedar, o si descubriré ese lado autóctono andaluz que nunca he tenido. He visto que yo soy más chulapa que gitana. Quién lo diria, yo que cuando escribo pongo la mismitica cara que Lorca, pero va a resultar que en verdad pongo la misma que la Esteban. ¿Me entiendes?. Porque yo por mi Proyecto: ma-to. A veces me gustaría tener el don de poder y querer pensar menos. Pero no es así, y tengo que aprender a torear mi don opuesto, evadirme para no querer pensar y ver tele5 para directamente no pensar. Y oye, ¡funciona!. Así que aquí estoy, con el cerebro vacío, (a día de hoy) mientras suena la BSO de Rainman (mi última adquisición), olvido todo lo reflexionado y a lo lejos, veo el Código Técnico, un ejército de subrayadores y poxit de todos los colores, formas y tamaños posibles. (Como si una vez puestos les hiciera caso). ¿Qué está suponiendo Alcalá en mi vida?. Qué pregunta tan indiscreta, ni el Gobernador de Florida oiga. No tengo ganas de cambiar de canción y escribir un melodrama sobre que aquí me he encontrado a mí misma, eso lo dejaremos para cuando me siente en Almería con la ventana abierta mirando la uralita del vecino. Hoy, sencillamente, vamos a ver qué está suponiendo Alcalá en esta etapa final estudiantil. (Os aseguro, será más divertido...¿no notáis que tengo la mamarrachería más subida que de costumbre?. Como todos sabéis (y supongo que porque lo estaréis padeciendo,igual que yo) nos encontramos en pleno periodo de exámenes universitario de Despeñaperros para arriba, porque para abajo están o bien de Huelga o bien de abstinencia para reservar este dolor a Julio. (Que por Julio era por Julio, cuando aprieta la calor y abren el Nuevo Aulario , para que las masas ingentes lloren,pataleen y se copien en absoluta libertad espacial). Pero en Madrid somos guays. Empezamos antes, acabamos antes, y no tenemos playa. Ah, y nos da tiempo a irnos a Sol de huelga un par de veces por semana, pasar por Fnac y ya de paso, tomarte un café en Lolita Vintage. Qué maravilloso es creer que aquí todo es posible, ¿no es eso un sueño? (perdón, ha salido mi vena sensiblera). Y así transcurren mis días, me levanto cuando dejo de tener sueño ( me negaréis que esto es un lujazo y que me la refanfinfla madrugar para estudiar)... o cuando mis compañeras bailan la sardana dominical, con panderetas, espuelas, y cánticos guturales -Paula, esta palabra es genial, ¡gracias!-. Es su manera sutil y dulce de despertarme. No desayuno, pero me chuto Hierro y Ácido fólico, porque el Doctor Agüera piensa que en vez de poder donar yo sangre, debería de atracar un Banco de Hemoglobina y chutarme A+ cuan chupóptera. Pero como hace tiempo paso de vampiros, he optado por remedios artesanales, chupar candaos. Me miro al espejo (no, esta vez no va a ser para decir "eres un eco lejano de lo que quisiste ser"). Ésta vez es para analizar que si no fuera porque la camiseta del pijama es azul, no encontraría la diferencia entre mi piel y la pared de mi cuarto. "En la viiiiirgen maaaacho, qué pintas" (y sale esa vena almeriense genial. Sólo nosotros tenemos ese tipo de expresiones para saber la gravedad de un hecho). Después me toco las ojeras, y pienso siempre igual "ésto no hay manera de taparlo". Me toco el pelo, en esa especie de intento de "venga va, que tampoco es para tanto"... y encontes se me cae literalmente un cuarto de coleta. El estrés produce alopecia. Pues si ésto es así ahora, en Proyecto fin de Carrera me reconoceréis por llevar a Peluca por Corrección. Es que como dijo Trillo en la misión Perejil, el factor sorpresa es fundamental. Después vienen otro tipo de divagaciones "estás más gorda, has echao caderas, mira mira mira qué muslos que ni Roberto Carlos". Me giro. Se oye el vientecillo entrando por la ventana. Bueno, eso, y la señora de enfrente gritando a su marido que a ver cuando hace algo, a la de arriba que está en el Conservatorio y ensaya una hora diaria canciones de Camilo Sesto, al perro de abajo que ni ladra sino afina, y al niño del primero, el cual intuyo que consigue todo llorando. Y cuando digo todo, digo todo. A ver si aprendo y apruebo Instalaciones. Y ahí está. Me está esperando, tan blanquito y con olor a celulosa. Con sus marquitas de color, sus anotaciones tan interesantes como ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ENTRA EN EXAMEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (he de reconocer que cuando leo mis notas, me asusto). Ahí está, mi adorado Código Técnico(cte). Y junto a él, mis ¿apuntes?. Parrafás que me ayudan a autocompadecerme cuando descubro que todo lo anotado está en el CTE y que he ido a clase para calentar silla. Y aparecen mis grandes reflexiones: "Traer colores a la clase práctica. Y chicles y globos, fiesta!". Pero vamos a ver, llevo un ahora mirando el folio, ahora que he cogido el "ritmo" leo ésto. ¿Por qué no sé anotar cosas de valor?. Me recuerda a cuando en Historia, hace un par de años, anotaba sólo las tonterías que decía el profesor. Así me fue, un 4,99 y encima tuve que ir hasta a revisión. (Este Pajas -perdón, el nombre es un poco altanero-... jamás supo comprender que tenía delante a una idiota inteligente). Vale Alicia. Ya te has reído un rato. Sigue estudiando. ¿Habrá algo interesante en Face? ¿Y en hotmail? ¿Y en mis webs favoritas? ( No publicito... que mi texto es calidad. Con menos, el de Bridget Jones hizo una peli). ¿Y si escribo mi nombre y mis apellidos cien veces en un folio? (Es que estoy memorizando)... Vamos a ver... ¿qué me acabo de leer? Voy a ir por agua, que este calor ya aprieta. Vale, vale.A ver, lelvas 3 horas delante del papel. Se acabaron las excusas, voy a volver a leerme el primer tema. Y como le pasaba al Principe de Bel Air ( o como se escriba ) "Bienvenidos al apasionante mundo de la Química..." en mi caso, "al apasionante mundo de la Mecánica del Suelo y CImentaciones, y de la Construcción y Patologías en edificios del siglo XIX". No me diréis que no son dos temas importantes e interesantes. Vamos a ver Alicia, si lees ésto y ya cuestionas, mal vamos. Tú lee... si todo ésto se queda. Joder, ¿de qué hablaba la página anterior?. ¡¡Uy!! Me llaman. Ajá, entonces tú no estás memorizando...menos mal, porque ya estaba yo asustada. No no chica, yo solamente me he memorizado hasta los pies de página, pero lo llevo fatal, seguro que sólo saco un 8. Alicia eres imbécil. Cuanto más mayor te haces menos aprendes. Que ya sabes las categorías, los tontos, los listos y los que tienen suerte. Vale, pues estoy en racha. Las cerchas no me las estudio. Ya volveré a escribir en Junio, y os contaré que el examen tenía única pregunta de diez puntos: "escribe todo lo que sepas de las cerchas". Para quien no lo sepa (qué suerte) una cercha viene siendo una viga compuesta por varios elementos estructurales y que se pone cuando no quieres tener pilares en medio. Que suele ser siempre, porque si queréis saber las cinco verdades universales del arquitecto, aquí os las pongo: -El edificio vuela, levita o es ingrávido. No, no hay pilares, no hay cerchas. Es un edificio que mide un kilómetro y que se sujeta con dos tapas. -Olvida todo lo que creas saber sobre arquitectura. No, tu casa no es tu casa, es una unifamiliar. No, eso no es una calle, es espacio público. Y sí, las aceras de mínimo cuatro metros. -Hubo un tiempo pasado en el que eras feliz, delgado, con color, con pelo, tenías amigos, quizás hasta novio o novia y cultivabas tus aficiones. Te pasarás toda tu vida pensando que hubo un día en que fuiste más feliz que ahora. -Entonces te abrirás un Blog, te irás de Beca, harás lo que te de la gana, te limpiarás el arco del triunfo con las correcciones, y atravesarás una etapa malota en la que decidirás que si fuiste feliz, ahora también lo volverás a ser. -Volverás con el rabo entre las piernas. Te examinarás en el Nuevo Aulario a 45 grados, volverás a luchar por poner pilares a tu Proyecto y sobre todo... ahora te darás cuenta de que sólo eres feliz cuando te lo propones. Pero de nuevo, estos cinco puntos dan de sí para otra Entrada. La dura elección de recortar temario la tomas a las 2 de la mañana, cuando ya nada te hace efecto y ya no aspiras al diez, aspiras al 3 y medio, poque tienes un 6 y medio en la práctica y resuenan las grandes palabras....HACE MEDIA. HACE MEDIA. HACE MEDIA. Y ¿para qué estudiar entonces más?. Y otra vez la lucha. Pero vamos a ver, tú eres responsable. Venga. Tema dos, las cerchas. Voy a poner un poquito de música suave... "ALICIA BAJA LA MÚSICA". COmo vuelva a escuchar esas cuatro palabras, os juro que saldré de mi cuarto con la silla en volandas y me voy a dedicar a repartir abrazos. Vale, yo bajo la música... espero que tú dejes de ladrar por teléfono. Y por cierto, saludos a tu prima, que aunque no la conozca, sé que espera una niña que se llama María y que tú quieres ir a verla. Pero yo a lo mío, a bajar la música. Es hora de comer. Vale, una hora, es hora de volver a sentarme delante de la silla. ¿Me habrán escrito?. Uy, me duele el codo, a ver, buscaré en Google dolor de codo... en forofemenino hay 67 imbéciles que les duele el codo y creen que es por unna malformación en la uña del dedo meñique de la mano derecha. Bueno, pues nada, cierro ésto y voy a dejar de pensar quesi ellas tienen eso, yo también. Joder, qué rara tengo la uña, ¿no?. No sé si ir al ambulatorio. Es hora de merendar. Pues tampoco ha sido para tanto el tema Cerchas. No recuerdo nada de lo que acabo de leer, pero precisamente por eso soy tan imbécil que pienso que es fácil. Es hora de seguir estudiando. Qué graciosa la vecina de enfrente, la ropa la tiene tendida una sí y otra no de blanco o color. Con una perioricidad de a lavadora por cada dos días, y siempre pone una pinza, extiende y pone la siguiente. Y la bata celestona será su favorita, o la tiene varias veces. Ostras, ¡¡tiene dos!!. CONFIRMADO, a la vecina de enfrente le gusta su bata celestona. Es que así no hay quien estudie macho, si la vecina no tuviera bata favorita...si la de arriba no cantara...si el niño no llorara...si el perro no ladrara... Es hora de Cenar. Teléfono. ¿Qué tal los exámenes? Uy, es mucha materia... te dejo, que voy a estudiar. A ver si me han escrito... Bueno a ver, ya en serio. Voy a repasarme todo lo anterior. Tres horas más tarde. Por fin, me he concentrado. Me sé el primer tema hasta la última coma. Tema dos, las cerchas. Han pasado veinticuatro horas y estamos en el principio. Y así, señores, así es como llego a la conclusión de que vivo en una espiral contínua, y de que el objetivo de no querer pensar lo cumplo, pero el de pensar... ¡¡¡¡Anda, pero si la bata blanca es como la celeste pero sin botones arriba!!!!

jueves, 19 de abril de 2012

Cuarta Crónica: Recuerda quién eres

Como decía Maná, hace dos días que en mis ojos no ha dejado de llover. Ha vuelto el frío, han vuelto los cielos grises y desde no hará más de tres días, he vuelto a sacar el abrigo. En un pestañeo, hemos pasado de 20 grados, a 10.
Pero como decía, no se trata simplemente de que "Cuando en Marzo Mayea, en Mayo Marcea". Se trata de una cuestión de actitud personal, o de estado de ánimo.
Mi padre siempre dice que hay días en los que te levantas y no puedes contigo mismo, y eso es porque tienes los bioritmos bajos (ahí es cuando lo estropea, y me da una disertación sobre si debo tomar complejos vitamínicos o hierro). Yo creo que él llevará razón en gran parte, o por no decir en casi toda. Seguramente la Ciencia sea la culpable de que a veces, en nuestros ojos nunca deje de llover. Es decir, que veamos todo turbio, detrás del espejo ensuciado por el cansancio. Pero el cansancio no es de correr una carrera (o quizás sí...), es de que no hemos conseguido descansar, o vaciar, todo lo que llevamos dentro. Y se va formando esa especie de espiral sentimental, un remolino de confusión, de gritos no dados, aplausos contenidos, lágrmas atragantadas en la campanilla, y carcajadas silenciadas detrás de una carpeta o pantalla. Entonces, por dentro, nos vamos llenando, todo este aire de vida se va condensando... y una fría mañana como puede ser la de hoy, surge. Y lo hace a partir de un acto tan sencillo como regresar de clase, dejar la mochila al suelo y mirarse al espejo. Mi compañera de piso, veía "Super Nanny", y yo volvía de Clase de construcción Teórica. Ésto es fácil de reconocer: si tengo cara de Garfield + Super Nanny ( el escepticismo y la paciencia hechas carne ), vengo de la teórica. Si en cambio vengo como un "niño de Super Nanny", vengo de la práctica. Sí, pataleando puertas y dando guantazos, porque seguramente me haya dado cuenta que faltan tres días para la entrega, la gente prueba sombreaditos con moteados y yo tengo que hacer una sección constructiva por fachada desde 0. Lo sé, la culpa es mía.
Supongo que eso ha sido como la gota que colmaba el vaso. Y en cuestión de 15 minutos, el tiempo de regresar de clase, imprimir apuntes, comprar el pan, subir, dejar la mochila y... quitarme el abrigo, ha sido cuando ha sucedido todo.
Ahí estaba yo. Con esas ridículas gafas Rayban fuxias que me he comprado, en un arrebato de querer decirle al mundo, eh señores, ¡soy una arquitecta moderna y en paro!. Con ese pañuelo jipijo, un quiero pero no puedo mostrar que si pudiera, vestiría más sosa aun. Esos pitillso vaqueros gastados, esa camiseta que tanto me gusta porque es como la de Picasso, marinera. Y, claro, unas bambas blancas. El atuendo perfecto de la gafapasta sabelotodo. Evidentemente, he pensado "quién te ha visto, y quién te ve". He girado la cara, y he visto los restos del naufragio en el cuarto. La cama, deshecha en huellas de sueños, botellas de agua a modo diógenes por todas partes (supongo que Paula me pegó su remedio antiestrés: ¡¡bebe agua!!). Planos garabateados, el portátil con una película de polvo que puede ser más bien un enfoscado de áridos. Esa absurda lista de cosas que tengo pendiente desde Marzo. La guitarra con las cuerdas rotas aun, publicidad por cada rincón de cosas que después, ni me acordaré. El móvil parpadeando, el libro de García Márquez a la mitad. Salían de los cajones folios mal doblados, muchos de ellos con dibujos abstractos que después (como hace mi primo Víctor...) fruto de un cabreo, se han transformado en claves musicales, en ojos, en palabras y mensajes.
Y cuando todo estaba recogido, y me esperaban los apuntes y el portátil, ha llegado el "derrame" del vaso. Humedad, no intersticial, sino filtración máxima ya.
Al fondo, muy al fondo, detrás de un despertador, detrás de una lámpara: la foto de mi madre. La foto que hace pocos meses decidí quitar de mi escritorio y de mi mesita, porque cada vez era más doloroso tenerla delante. Y junto al espejo, he vuelto a mirar mi aparente orden, me he mirado a los ojos, y he pensado:
¿QUIÉN SOY?, ¿EN QUIÉN ME HE CONVERTIDO?

No es la primera vez que me ocurre algo así. Así que, como buena masoquista, tengo una canción maravillosa para la ocasión. "Esta Tierra", de la BSO del Rey León. No sé si lo recordaréis, supongo que muchos de vosotros sí, pero de todos modos, estoy segura de que no habéis visto este trocito de la película desde hace muchos años, y estoy segura de que por tanto, aun hay matices en los que no os habéis fijado.

Simba está atormentado por su propio pensamiento. Seguramente, en sus ojos no ha dejado de llover desde hace tiempo también. Y lleva generando ese remolino de aire y anhelo, durante mucho tiempo. Tanto, que el tiempo le ha cambiado.
Entonces, aparece esa última gotita que colma su vaso, para él es Rafiky. Es curioso, estas gotitas son absurdas como siempre. Para él un mono adiestrado, para mí una Clase de Construcción sobre cubiertas de madera del siglo diecisiete porque según la mujer, es lo que nos va a dar trabajo. (Mamá, no quiero ir al colegio, aquella gente no es para mí, decían Klaus y Kinki).
Bien, Rafiky, con sus cancioncitas y su garrote, consiguen exasperar la poca paciencia ya de Simba (el cual ha generazo el mismo "pelaso" que tenía su padre. Ojo al dato).

Y ahí se produce el primer trocito de la ESCENA del Rey Leon que a día de HOY, es la que más me recuerda a MI PROPIA HISTORIA:

-Quién eres.
-La pregunta es quién eres tú.
-Creía saberlo, pero no estoy seguro...
-Yo sé quién eres, ven aquí, es un secreto.
-Creo que estás algo confundido.
-Te equivocas, tú eres el confundido, ni siquiera sabes quién eres.
-Claro, y tú sí, ¿no?
-Claro, eres el hijo de Mufasa.
-Eh, espera! ¿Conocías a mi padre?
-Corrección. CONOZCO a tu padre.
-No quisiera decírtelo, pero él murió, hace mucho tiempo.
-No! Está vivo, te lo mostraré, sígueme. Mira ahí abajo...

Simba, está en la EXACTA MISMA POSICIÓN que yo, cuando vemos nuestro reflejo. Nos vemos, y no se sabe qué es peor, o no vemos nada, o no vemos nada que nos guste, o no vemos nada de lo que fuimos, con lo cual no podemos concretar ni quiénes somos ni quién seremos.
Está dolido. No se reconoce.

-...Ese no es mi padre. Es mi reflejo tan sólo.
-No... ahí, está él. ¿Lo ves? *ÉL VIVE EN TÍ*...

Yo volví a mirar las fotos que tuve "escondidas" todo este tiempo, y las cuales he sido incapaces de mirar de nuevo. Y entonces, aquí es cuando mi camino se separa del de Simba. Él tiene la suerte de poder contemplar, en las estrellas, un nuevo mensaje de su padre, tras haber visto en su propio reflejo, la expresión del rostro paterno:

_¿Simba?
-¿PADRE?
_Simba, me has olvidado. Has olvidado quién eres, por tanto me has olvidado. Mira en tu interior.
-Cómo voy a regresar, no soy el mismo.
_*RECUERDA QUIÉN ERES*

Simba se queda, tras ésto, destrozado. Está sentado en la fresca hierba. Mira al cielo, como los que preguntaban : "Galileos,¿por qué estáis ahí, mirando al cielo?". Y necesita un segundo de silencio. Como el que he necesitado yo después de ver todo este trocito de película de nuevo.
Aparece Rafiky de nuevo, que representa la coitidianeidad, lo efímero, lo vanal, lo pesado y lo divertido. Representa su día a día, es el guiño a su pasado pero también es la pequeña carga que le ha hecho darse cuenta de muchas cosas.
Yo también he vuelto a mi vida cuando en ese momento, ha sonado la puerta y ha aparecido otra compañera de piso.

Simbra reflexionó:
"Si regreso, tendré que afrontar el pasado... y llevo tanto tiempo huyendo de él..."

Y Rafiky le explica, que hay dos maneras de afrontar el pasado, que siempre duele. Uno, es huir de él. Tanto hasta olvidar a todos, olvidar de dónde vienes y quién eres. Otra opción, es encararlo (tomar la vida, de frente, para así aprender a conocerla, a quererla por cómo es, decía Virginia Woolf) y aprender de él.

Simbra, regresó a su casa, a hacer justicia con su pueblo, a salvar a Nala y a su madre de las garras de la traición más dolorosa, la de su propio tío. Y así, con ese acto, consiguió mantener vivo a su padre. Asumió su papel en el "Ciclo de la Vida", y aprendió a vivir con el "Recuerdo" de su padre, pero también con la actitud de que "en cada acto que haga, puede mantenerlo vivo, si piensa en él".

Yo, he quitado todas las cosas que había frente a las fotografías de mi madre, y las he colocado de tal modo que son lo último que veo antes de dormir, y lo primero que veo antes de despertarme.
Es, otra cosa que he aprendido aquí, en Alcalá.

domingo, 5 de febrero de 2012

Tercera Crónica: Empezar un nuevo cuatrimestre

Con la llegada de un nuevo cuatrimestre, aparece una ola de frío siberiano, como le gusta llamarla a los metafóricos de Antena 3.

Quizás la música que escucho ahora mismo me incite a decir que todo está como siempre. Pero he descubierto algo nuevo.

Continúa esta aventura en la Ciudad desconocida. Cada día hay nuevos retos de los que podría hablar, como nuevas asignaturas, o nuevas perspectivas... o ¡nuevas amistades!. Pero no vamos a desaprovechar estos breves minutos que tengo antes de que cerréis la página y penséis " qué absolutamente aburrido y autobiográfico es lo que escribe". Vamos a probar a imaginar.

Esta vez, mis palabras no serán sobre cosas comunes y desde mi punto de vista hermosas por su vulgaridad. Hoy vamos a imaginar juntos una escena... y como sé que no lo compartiréis conmigo, al menos, me haría ilusión que malgastárais ese segundo de vuestras vidas imaginando... y pensando sobre lo siguiente.

No hará mucho que volví de un viaje por la ciudad con mayor índice de suicidios del mundo (no me extraña): la gris Bélgica. No fue un hermoso recorrido lleno de flores, sol y vida. Sobraba el punzante frío, y al final todo estaba cubierto de una nebulosa triste y gris. Conforme fueron pasando los días, me fui "acomodando" a ese nuevo e intermitente ritmo de vida. En efecto, podría haberme enamorado del sentimiento melancólico que te invade nada más llegar a Liege. Quizás su río sucio y sus abominables fábricas en la yema de tus dedos podrían haberme cautivado. Podría llegar a haber pensado que en efecto, es la ciudad idónea para ese poeta que escribe mirando a las nubes.

Yo no tuve ese sentimiento en todo el viaje. Es más, por primera vez me sentí como la cateta de pueblo que echa de menos la tortilla de patatas, el sol siberiano español y por qué no, su música. Me sentí en todo momento como un pulpo en un garaje. Más allá de que las circunstancias lo provocaran como el idioma o la compañía, el sentimiento era mayor aun. ¿Acaso no soy una ciudadana del mundo, soy a la que sacan de su rutina y automáticamente lo pasa mal?,¿Acaso tengo claro cuál es mi hogar?.

En verdad, el problema era más profundo aun. Bélgica me arrastró. Y aunque yo creí odiar a esos poetas melancólicos y deprimentes, en el fondo me odiaba a mí misma, mirando los negros tejados. Me arrastró la sucia corriente.


Y pensaréis: ¿qué es lo que tenemos que imaginar?


La última noche, salimos. El primer bar en el que estuvimos, la música y la gente eran desconcertantes... y de nuevo, quise estar en mi casa. Entonces, miré al fondo del local, a muy pocos metros de mí y de mi revuelto entorno, la ví.

Todas las grandes historias comienzan así, al menos todas las importantes. No será ese mi caso, y nisiquiera compartí una copa con ella. Pero su mera presencia me llenó de felicidad. Felicidad absurda, como toda buena felicidad.

Ahí estaba yo, con el abrigo puesto, deseando salir a la calle a testar los tres bajo cero. Ahí estaba ella, en manga de tirantes. Llevaba una blusa roja y bebía un líquido verde, cualquiera lo llamaría Fairy. Estaba sentada en un alto taburete y llevaba el pelo recogido. Estaba rodeada de gente bailando. Estaba sola.

Apoyó la barbilla sobre su mano y se giró hacia la ventana. Parecía absorta, viendo la vida pasar a través de aquellos sucios cristales.
Dio un sorbo, y me miró. Y el tiempo se detuvo completamente. Entonces ella levantó su vaso e hizo amago de "brindar". Yo levanté las cejas y sonreí.
¿Ya no era acaso un pulpo en un garaje belga?

Y entonces se acabaron mis miedos. No había ningún problema. No se trataba de que no pudiera adaptarme a nuevas ciudades o nuevas personas con facilidad.
No estaba sola.

Y, pese a no haber cruzado ni una sola palabra con la chica de rojo, en ese mismo instante, sentí que había ganado una amiga nueva o al menos, una compañera en el "Pelotón de Solitarios". Tropa que vaga escibiendo versos sobre tejados grises.

Señoras y señores, miembros del jurado.(Como decía el escritor).
Quién no ha pensado en algún momento de su vida que estaba rodeado de gente y a la vez estás absolutamente solo. Esos pequeños momentos en los que brindas con un o una desconocida, son los que desatan la chispa para comprender que no estás solo/a.

Que, efectivamente, en Bélgica, en Alcalá,en Sevilla, en Almería... hay constantemente gente que mira por su ventana y se siente ajena al mundo que le ha tocado vivir. Pero nuestros lazos se juntan por algún extraño motivo, y la vida une a personas que pese a tener veintidós años, no tienen su camino aun tomado. No crees, ¿Paula?.

Salí del bar con el cálido pensamiento de que, efectivamente, la chica de rojo y yo somos ciudadanas de ninguna parte. Pero acaso, ¿no sabe mejor una derrota acompañada?.

No hace falta que os vayáis a otra ciudad. Ni tan siquiera que alguien brinde con vosotros. Imaginad.
Cuántos de vosotros os habéis imaginado en un mundo repleto de personas que hablan otro idioma aunque compartan piso contigo. (Podría ser un claro ERASMUS).
Imaginad cuántas chicas y chicos de rojo estarán ahí, como vosotros, o al menos como yo, con un pasaporte fantasma.
Imaginad qué le diríais a la chica de rojo.
Imaginad que no tenéis claro el camino a seguir. Alomejor no hace falta imaginar, porque ya lo pensáis.
Y ahora que os sentís solos...qué.


Bien, pues esta es mi conclusión:

Desde aquí, desde este pequeño y oscuro cuarto, brindo por cada uno de vosotros. Brindo por todos los que no sabéis si hacéis bien o mal, pero hacéis. Porque como la chica de rojo, yo también quiero demostraros que no estáis solos... y que "ninguna parte" puede ser tu país de las maravillas.
Quién sabe.

martes, 17 de enero de 2012

Segunda Crónica: Los exámenes en Alcalá

Parece que este Blog se hace mucho de rogar, ¿no?. Quizás intente escribir cuando realmente esté segura de saber de lo que escribo. Aaay vaya por Dios, me hago responsable, osea vieja.

Hoy os voy a hablar de otra cosa vulgar a simple vista. Qué escucho mientras hago como que estudio.

Ahora mismo tengo puesto Rebel Rouser. Para todos aquellos que me conozcan, sabrán que me encanta esta canción. Forma parte de la maravillosa BSO de Forest Gump. Y, habiendo tantos temazos en esta banda sonora, ¿por qué éste tema?.
No tiene letra. Tiene ritmo desde el principio hasta el final... y va in crescendo. Hay una guitarra, una batería, un pequeño coro... y un ronco saxofón. COn muuy poco consigue desatarme completamente y sacarme de mis casillas en el sentido más positivo de la palabra.
Para todos aquellos que me conozcan un poco más, sabrán que la pongo a todo volumen en muy pocas ocasiones. No es de esas canciones que me aburra de escuchar. La pongo solamente cuando recibo una noticia de las mías, de las "surrealistas"... y esta música, saca mi mayor sonrisa. Si recordáis, es la que suena justo cuando Forest Gump entra a la Universidad, y en ese instante, el ojeador del equipo de rugby lo ve correr, cómo no. Le pregunta a alguien que estaba cerca :

-¿Quién es ese tío?
-Es Forest Gump, el tonto del pueblo, señor.
-Será un tonto, pero ...¡¡¡CÓMO CORRE!!!

Y empieza a sonar esta canción, mientras Forest ya ataviado con el casco y demás cruza el campo. Una pancarta del estadio se despliega ante conseguir un punto:

STOP FOREST!

Y en cambio, él, sigue corriendo. Porque corre, y corre mucho y bien. Pero no sabe por qué. No sabe cuándo ha de parar. No hará mucho que me sentí como Forest Gump, de nuevo. Y es entonces cuando pongo esta canción.

Es algo que da igual dónde esté, en Alcalá, en Sevilla, en Almería... y aunque no siempre sentirse como Forrest Gump sea bueno, tampoco es necesariamente malo.

Hay otros días en cambio, que me siento identificada con otra canción de esta misma Banda Sonora. Es opuesto completamente.
El pequeño Forest, el cual está hasta el moño de que se rían de él por ser ¿diferente? (ojalá fuera yo la mitad que él, sinceramente) se lanza a intentar correr...huyendo de un par de gilipollas que le tiran piedras. Total, la vida misma, que es similar en España, en América, en Guadix y en Alcalá.
Así que lo que todo empieza con 3 o 4 notas tenues de violines y algún instrumento de viento que no termino de conocer... después, van entrando más violines, un piano... hasta que se produce la eclosión.
Como recordaréis, Forrest rompe a correr. Y sí, rompe, porque deja por el camino todas las prótesis que le ayudaban a intentar corregir su defecto y ser normal. Resultó que era más que normal, estaba por encima del resto. Y me gusta, porque él jamás lo notó, y nunca se enorgulleció de ello.
Hay días en los que a mí también me gustaría echar a correr para descubrir que efectivamente, no tengo por qué ser como el resto...pero claro, también para sentirme mejor. Ya lo decía su amada Jenny, "Querido Dios, conviérteme en pájaro para que pueda volar muy, muuuy lejos de aquí". Frase que me llegó desde la primera vez que ví esta película, con la tierna edad de seis años.

Muchas cosas quedaban entonces indescifrables... pero hace dos años que escucho la Banda Sonora, y muchas siguen igual. Otras las he interiorizado de tal modo que me parecen el mejor ejemplo de la vida misma en el cine.


Hoy, tras recibir noticias surrealistas, que me despiertan una sonrisa y me hacen sorprenderme un poco más de lo divertida que es la vida, es de esos días en que me pongo la música a todo volumen, y suena Rebel Rouser, suena Run Forrest Run, Love of Lesbian... y me divierto, dentro de lo que puedo, pensando en cómo mi vida está escrita a base de retales de fragmentos musicales.
Supongo que esa imagen que nos ponen siempre de un corazón con cicatrices es completamente cierta. Lo que pasa es que uniendo unas partes y otras, además de hilo, hay pentagramas... que nos hacen seguir manteniendo aun el alma con vida. Y además, nos hacen asociar cada segundo y cada parpadeo, con un fragmento musical.

Un saludo a todos los que en época de exámenes prefieren hacer cualquier cosa en el mundo antes que estudiar, como por ejemplo, contemplar nuestras vidas a la luz del Flexo.

Sigo sintiéndome en la misma -carrera- eterna en la que se sentía Forrest Gump. Ninguno de los dos tenemos meta. Corremos porque nos apetece. Y el día que no nos apetezca... dejaremos de correr. Y me dedicaré a jugar al Ping Pong.


Rebel Rouser Power!